La empresa es un sistema complejo y como todos los sistemas complejos es inestable. El “cambio” es mover las personas de sus zonas de comodidad a una nueva zona de inquietud. Conseguir implicar las personas es fácil pero es muy difícil generar confianza. La desconfianza genera miedo y el miedo es un inhibidor del cambio. La confianza constituye el núcleo de un equipo funcional y bien cohesionado. Sin esta es imposible el trabajo en equipo.
Falta de confianza
La confianza constituye el núcleo de un equipo funcional y bien cohesionado. Sin esta es imposible el trabajo en equipo. Aunque suene sencillo, sólo cuando los miembros de un equipo se sienten realmente cómodos al exponerse unos a otros, comienzan a actuar sin la preocupación de protegerse.
Es evidente que este tipo de confianza no se logra de un día para otro se requieren experiencias compartidas, seguimiento y credibilidad, y de un conocimiento profundo de las características de cada miembro del equipo. Conocimiento que hay que facilitar con actitudes y actividades. Solo si estamos abiertos al fallo podemos hacer que las personas saquen lo mejor de ellas mismas sin miedo. El miedo es un inhibidor del Cambio.
Temor al conflicto
Una buena relación necesita de conflictos productivos para poder crecer. El problema es que el conflicto es considerado tabú en muchas situaciones y sobretodo en dominio del trabajo.
Contra más arriba lleguemos en la escalera gerencial, más personas encontraremos malgastando tiempo y energía en evitar el tipo de debates que tanto le hacen falta a un equipo. Al evitar el conflicto, los equipos evitan, a su vez, herir los sentimientos de sus miembros, pero terminan fomentando tensiones muy peligrosas.
Cuando los miembros del equipo no debaten abiertamente o disienten sobre ideas importantes, pueden empezar a hacer ataques personales, que son mucho más dañinos que las discusiones acaloradas sobre ideas. El rol del líder y del facilitador es no permitir nunca la falta de respeto y tiene que trabajar con todas sus fuerzas en disolver tensiones inútiles e improductivas.
Confía y no tengas miedo
Cualquier de estos síntomas da un solo resultado: la falta de trabajo en equipo. No hay que pensar de solucionar cada uno de los factores por separado. Hay que aprender a leer el grupo como sistema complejo y dinámico. Un dinámica de grupos, una sesión de coaching, un cambio de puesto al personal más conflictivo y/o un curso de reuniones eficaces, son muchas las herramientas con las que contamos para poder resolver estos pequeños problemas, que derivan en uno de los grandes males de las empresas españolas: una productividad bajísima.
¿Y ahora que hago?
Si no puede permitirse un profesional ni un coaching de equipo haga usted mismo un intento de mejorar las conversaciones dentro de su organización. Haga dinámicas grupales por ejemplo atajando un problema concreto de su entorno laboral por ejemplo algo tan sencillo como: “¿Que es lo que estamos haciendo bien?” y “¿Que es lo que estamos haciendo mal?” ponga una música relajante (Vangelis funciona muy bien en esta clase de cosas) y que cada uno vaya apuntando sus conclusiones en una hoja de papel. Una vez que todos hayan contestado a estas simple preguntas genere un debate muy orientado a la escucha. Por turnos, cada miembro aporta su respuestas y se confronta con los demás. Hay que respetar ciertas reglas básicas de respeto y educación. Cuando alguien habla lo demás escuchan (oír no es escuchar) y solo cuando una persona acaba diciendo “he acabado” puede tomar la palabra otro, todos los miembros del grupo tienen que aportar, no hay roles ni chaquetas (no hay jefes).
Si el debate genera (como casi siempre) consenso será fácil generar un plan de mejora interno y ponerse mano a la obra.
¿Que quedará de este ejercicio?
Quedará que hemos empezado a generar conversaciones eficientes y que sin darnos cuentas estamos desarrollando un sentimiento de pertenencia grupal que puede ser algo muy potente dentro de nuestra organización. Hay que practicar con el ejemplo y ser el primero en ser honesto, ético y trasparente. Las empresas que tienen esqueletos en los armarios o donde el liderazgo es substituido por la imposición y el miedo poco van a poder progresar en este sentido.
Haga usted mismo un experimento, dibuje el sistema de su organización con tantos círculos y relativos nombres como sea pertinente metiendose a usted en el centro y dibujando las relaciones más estrecha cerca de usted y las otras personas dentro de la hoja.
Haga este mismo ejercicio de forma grupal pidiendo el mismo dibujo a los miembros de la organización y descubrirá el enfoque múltiple.
Va a notar la diferencia de interpretación y visión que puede tener cada miembro del equipo. Notará que muchas personas que pensaba de tener muy cerca de usted le colocan bastante lejo en su diseño sistemico… pues ya tiene un plan de acción. Si necesita más, aquí nos tiene para ayudarle.










