Introducción
Me han llegado en los últimos meses algunos correos pidiendo consejos sobre cómo reducir la factura de la luz. Me he comprometido con algunos de ellos, en escribir un artículo con los principales consejos para el ahorro doméstico, así que aquí está.
Quiero que entendáis que no hay milagros ni fórmulas mágicas, pero podemos conseguir ahorros, con la aplicación de diversos y sencillos consejos, que a continuación os expondré. Si los seguís, os puede suponer importantes reducciones en el consumo energético, con el consiguiente beneficio para el entorno y la economía familiar, que buena falta nos hace con los tiempos que corren.
En el recibo de la luz intervienen dos factores: el precio y el consumo de Kwh. Sobre el precio del Kwh., ya publiqué meses atrás un blog, donde os hice una comparativa de los precios de las mas importantes comercializadoras eléctricas. En este blog me centraré en como conseguir la reducción del consumo.
Sumando los dos factores: el mejor precio posible del mercado con un uso eficiente, obtendremos significativos ahorros. Además seremos más respetuosos con el medio ambiente. No olvidemos que cada hogar de media produce anualmente hasta cinco toneladas de CO2.
Gastar menos en casa, cuidar el medio ambiente y mantener una buena calidad de vida no es antagónico ni imposible. Controlar la climatización y el aislamiento, cuidar la iluminación, utilizar elementos naturales y, por supuesto, las tres erres del ecologismo: reducir, reutilizar y reciclar.
Vivienda y transporte, grandes responsables del gasto energético
La vivienda y el transporte han sido los sectores que más han incrementado el consumo energético en España en los últimos años. La casa y el coche privado se llevan casi a partes iguales el 30% del consumo total de energía del país.
Si estamos pensando en comprar una vivienda nueva, debemos exigir como consumidores y clientes, que la memoria de calidades disponga de información sobre su consumo energético e incluso el edificio tenga una clasificación acreditada sobre su eficiencia energética. Es importante este aspecto, pues una buena orientación de la vivienda, la colocación de un buen aislamiento en paredes, techos y ventanas (un buen aislante térmico evita desperdiciar en un edificio hasta un 30% de energía), así como la utilización de algunas tecnologías para ahorrar energía o energías renovables,
son medidas que ayudan a conseguir ahorros considerables, no sólo en la vivienda particular, sino también en la zona comunitaria.
Os planteo unas consideraciones para su reflexión.
Uno de los factores en los que todos nos fijamos a la hora de comprarnos un coche es su consumo. Y si además es diesel que cuesta un poco menos el combustible, mejor. Aunque el precio del vehículo sea un poco mayor, no nos importa hacer ese sobreesfuerzo económico en la compra, porque lo compensamos con creces en su vida útil.
¿Hacemos lo mismo en la compra de una vivienda? ¿Tenemos en cuenta la clasificación energética del edificio? ¿Comprobamos los sistemas de ahorro energético que tiene instaladas? ¿Y las calidades constructivas antes descritas? ¿Estamos dispuestos a pagar un poco más por ello? ¿Somos conscientes que los ahorros energéticos que nos puede suponer en toda su vida útil?…
Disminuir el gasto en climatización
La climatización es uno de los elementos principales de consumo de una vivienda. La calefacción y el agua caliente sanitaria (ACS), suponen un 67% del consumo energético de los hogares españoles. Un uso razonable de estos sistemas es la primera medida que se debe tomar. Controlar el tiempo de encendido y mantener la vivienda a 20º en invierno, además de un mantenimiento adecuado de la caldera individual, ahorra hasta un 15% de energía. En concreto, calentar la vivienda requiere de media casi la mitad del gasto energético, si bien depende del clima de cada zona. La tecnología solar puede proporcionar agua caliente ahorrando hasta un 40% de energía de gas o electricidad para tal fin.
Una vivienda a 20º ofrece el suficiente confort y los dormitorios pueden estar incluso entre tres y cinco grados menos. Por cada grado que se baja el termostato se ahorra entre
el 1% y el 3% de la factura eléctrica. Tampoco es necesario tener la calefacción todo el día encendida y mucho menos de noche. Con unas pocas horas, y tras haber ventilado la casa y haber cerrado las ventanas, es suficiente. Asimismo, no es recomendable cubrir los radiadores ni colocar ningún objeto a su lado, ya que dificulta la difusión del aire caliente.
La tecnología también ayuda a reducir el consumo en climatización. Las válvulas termostáticas en radiadores, los termostatos programables y los relojes temporizadores, se amortizan rápido al lograr ahorros alrededor de un 10%. Las bombas de calor aportan climatización integral: aire acondicionado en verano y calor en invierno. Los conocidos como “inverters” pueden ahorrar entre un 30% y un 40% respecto a los equipos convencionales (ON/OF) más baratos. Conviene no usarlo en las horas de más calor, sino a primera hora de la mañana, cerrar las ventanas o cortinas para evitar pérdidas y no dejarlo encendido en el modo “sleep” o “stand by” porque, al igual que otros electrodomésticos, hacerlo conlleva un coste energético considerable.
Disminuir el gasto en iluminación
La iluminación representa entre la cuarta y la quinta parte del consumo eléctrico en una vivienda y hasta la mitad en casos de hogares con una deficiente luminosidad natural. Estas cifras podrían reducirse siguiendo una serie de consejos:
- Abrir las ventanas lo máximo posible y aprovechar al máximo la luz natural
- Si es posible coloque un control para persianas que automatice la subida o bajada en función de la luz natural.
- Pintar de colores claros paredes y techos (algunas marcas reflejan la luz hasta dos veces más que las demás),
- Evitar el uso desproporcionado de la iluminación, apagándola o reduciéndola cuando no sea necesaria.
- Utilización de muros de pavés o colores claros y brillantes en cortinas.
- Utilizar bombillas de bajo consumo. Aunque más caras que las normales, las bombillas de bajo consumo ahorran hasta un 80% de energía y duran ocho veces más y se amortizan rápidamente en estancias que requieren una iluminación prolongada. Sin embargo, no son recomendables para usos puntuales, puesto que al encenderse consumen mucha energía y disminuye su vida útil. Un modelo de 15 W puede ahorrar a lo largo de su vida unos 68 euros y evitar la emisión de casi media tonelada de CO2.
- Mantener limpias las tulipas y bombillas, que pueden perder hasta la mitad de su luminosidad.
- Instalar sistemas economizadores de energía, como reguladores de intensidad luminosa electrónica, lámparas con niveles de iluminación, transformadores electrónicos para fluorescentes.
- Utilizar lámparas de luz solar: Se trata de unos tubos que transportan la luz del sol desde el tejado hasta unas lámparas ubicadas en el techo del interior de la casa.
- Instalar detectores de movimiento para la iluminación donde sea posible.

Continuará en el capitulo II de como ahorrar en la factura de la luz








