En el presente articulo voy a desarrollar los argumentos que no solo justifican, si no que hacen absolutamente necesaria e imprescindible las auditorias energéticas.
Una auditoria energética consiste en la realización de un estudio integral del sistema energético usado en cualquier sector (residencial, industrial, servicios privados o públicos), determinando y cuantificando las posibilidades rentables de ahorro de energía.
Las auditorias energéticas tienen tres campos básicos de trabajo: mejora del contrato eléctrico, modificación en los hábitos de consumo y aprovechamiento máximo de la energía con la revisión de instalaciones y sustitución por equipos más eficientes, aprovechando las nuevas tecnologías. Se pretende obtener una información que permita establecer un conjunto de reformas o mejoras, encaminadas al uso eficiente de la energía. Se consigue de esta manera una reducción, que puede superar el 50% en la factura anual y además disminuimos en la misma proporción, las emisiones de CO2 y otros contaminantes a la atmósfera.
Búsqueda de la mejor compañía suministradora
Hay que estudiar caso a caso la compañía suministradora mas adecuada. Los factores más importantes a tener en cuenta son la potencia contratada y los consumos anuales, entre otros. Las compañías realizan continuas modificaciones en sus tarifas, que además de la permanente subida de las tarifas, puede suponer que lo que hoy puede decantar el contrato hacia una compañía, en unos meses puede ser más interesante otra.
No olvidemos que por encima de los 10Kw contratados (término de energía), por ley los contratos tienen una vigencia de un año sin exigencia de permanencia. Estamos obligados por ley a renovar como mínimo el contrato una vez al año. Los ahorros en € que normalmente se consiguen en las facturas energéticas, están entre un 10% y un 15% y su retorno es inmediato, durante el primer año.
Realización de una auditoría energética
En este apartado y dependiendo de los equipos o procesos consumidores de energía sobre los que se auditan, los ahorros en energía y en consecuencia en € que se pueden conseguir, están entre un 20% y un 40% normalmente. Su retorno de inversión dependiendo de las actuaciones realizadas, están entre 2 y 6 años normalmente.
En el protocolo de una auditoría energética, se pueden diferenciar claramente varios pasos.
- Recopilación de información y visita a las instalaciones. Quizás es el paso más importante y complejo a su vez. Por medio de análisis de facturas, horarios de uso, tipos de proceso y equipos que intervienen, podrán evaluarse los puntos clave del sistema, para poder actuar sobre ellos (iluminación, climatización, envolvente térmica del edificio, equipos y producción de ACS)
- Análisis de las posibles medidas de ahorro Con ello, se presta atención a los diferentes campos de aplicación, ya sea una posible mejora, un dispositivo de ahorro, una sustitución de equipo, etc. Todas estas actuaciones serán redactadas en un informe donde quede todo detallado y cuantificado con los importes previstos de la inversión y de su retorno esperado.
- Seguimiento y verificación de los ahorros Se verifica que se cumplen las estimaciones realizadas en el estudio, además de poder precisar más en algunos aspectos si fuera necesario. Para hacerse una idea, las mejoras se pueden clasificar en tres grandes bloques:

- Iluminación: Sustitución de luminarias de bajo rendimiento, incorporar compensadores de potencia reactiva, sistemas de encendido y apagado ciclado, etc.
- Climatización: aprovechamiento de calores residuales, mejora de aislamiento, instalaciones con energías renovables.
- Maquinaria eléctrica: controladores de velocidad en generadores eléctricos, sustitución de equipos con mayores rendimientos.
Modificación de los hábitos de consumo
Pensar que con una auditoría energética tenemos todo resuelto no es cierto. Por mucha tecnología que pongamos, si seguimos dejando durante un periodo largo las luces encendidas cuando no las necesitamos, los ordenadores o la televisión en marcha sin utilizarse, subiendo en ascensor al primer piso, dejando todos los equipos en stand bye toda la noche, seguimos consumiendo innecesariamente energía que no necesitamos. Y eso son € tirados directamente a la basura y emisiones de CO2 que podíamos haber evitado.
Conseguiremos mejoras con cambio a equipos más eficientes, pero la modificación de los hábitos puede suponer un ahorro de un 10% adicional. No es nada despreciable y debemos tenerlo en cuenta. Para ello proponemos cursos de formación para los empleados de las empresas, que pueden estar subvencionados al 100%. Adicionalmente y especialmente recomendado para empresas grandes, se pueden tutorizar grupos de trabajo de mejora continua en eficiencia energética.
Pide una auditoría energética
La energía es cada vez mas un recurso escaso y en consecuencia mas costoso. El ritmo del crecimiento de consumo energético actual es insostenible. Podemos y debemos, sin renunciar al nivel de confort actual, reducir nuestro consumo energético. Con la actitud responsable de todos, conseguiremos tener un planeta sostenible y que podrán disfrutar nuestros hijos y nietos.
Ser eficiente en el uso de la energía tiene su recompensa económica, social y ecológica. ¿Por qué no lo hacemos?.
No dudes en consultarnos sin compromiso por tu parte, te orientaremos sobre la solución más interesante para cada caso.









