Smart grids es un nuevo concepto para la gestión de las redes de distribución eléctrica.
Los Smart Grids vienen provocados por el desarrollo e implantación en los próximos años del coche eléctrico y el acceso generalizado a pequeña escala de las energías renovables. Para ello es necesario convertir las redes de distribución eléctrica actuales, en inteligentes, para aprovechar al máximo la energía generada, en especial la producida por las noches.
Todo ello provocará entre otras cosas, la necesidad de instalar un nuevo parque de contadores eléctricos, que comunicará al cliente con la compañía a través de la red. Esta nueva forma de gestión, aportará beneficios para los consumidores eficientes en la gestión de su energía, así como a la compañía eléctrica ya que le minimizará las perdidas en la red en el transporte de la energía.
La revolución en la gestión de la energía está en marcha y el concepto de eficiencia energética dejará de ser un concepto un tanto ambiguo. Pasará a ser una obligación la gestión inteligente de la red, donde se pretende integrar la gestión del vehículo eléctrico puro y del híbrido enchufable, en las redes inteligentes (Smart Grids). Se cubrirán los aspectos que abarquen las cargas de consumo, la producción y los sistemas de control, equilibrio y protección de la red. Se desarrollarán de nuevas herramientas, a diferentes niveles (hardware, software y redes) que posibiliten la integración del coche eléctrico en la red inteligente de distribución (SmartGrid) y se investigará en las nuevas necesidades relacionadas con las comunicaciones que serán necesarias para la puesta en marcha de los servicios.
Grid-parity: el santo grial de la producción de energías renovables
Para lograr que el desarrollo descentralizado de esta energía limpia y pueda competir en el mercado eléctrico, en condiciones de igualdad con otras fuentes de producción más convencionales, es necesario seguir trabajando para lograr una demanda sostenida, costes lo suficientemente bajos y una equiparación de precios con las otras fuentes de energía, que permitan retirar las ayudas actuales. Cuando esta situación se haga realidad, cuando el precio de esa energía para el consumidor final se iguale al de la energía de fuentes convencionales (el precio de referencia de la energía consumida de la red), se habrá llegado a la situación que toda la industria renovable sueña, la paridad con la red, o grid-parity en inglés.
En muchos países, entre ellos España, está implantado el sistema de primas (feed-in tariffs) a la generación de energía eléctrica por fuentes renovables (llamado aquí Régimen Especial de producción), como la solar fotovoltaica. Con este sistema, el Estado paga a los productores una cantidad (prima) por cada unidad de energía eléctrica inyectada a la red eléctrica, debiendo las compañías eléctricas darles conexión a su red y comprar dicha energía. Este sistema de primas pretende la promoción y expansión de las energías a las que subvenciona, incentivando así la investigación, la producción y la disminución de costes, manteniendo abierto el mercado a potenciales productores, y compensar los subsidios que algunas fuentes de energía convencionales y sucias pudieran recibir. Con ello también se aumenta la competitividad y se fomenta la creación de tejido industrial.
Para realizar la correcta comparación de costes entre las energías renovables con la de otras fuentes convencionales, se debe utilizar el coste en barras de subestación, lugar donde se inyecta la energía en la red, contabilizando así todos los costes incurridos.
Si el sistema de primas está bien diseñado, evita beneficios desequilibrados y proporciona un marco estable de inversión, disminuyendo los costes en general para todos los participantes. Este buen diseño depende de los siguientes factores:
- Tener establecido una prima de producción adaptada a cada tecnología de producción y tipo de planta.
- Definición del potencial energético en el lugar de aplicación.
- Ser específica para cada tecnología, siendo calculada su cuantía en función de sus costes de generación.
- Proporcionar una tasa de retorno entre el 5% y el 10%.
Para hacerlas más eficientes, algunas veces se implantan regresiones graduales de la cuantía de la prima inicial, afectando sólo a nuevas instalaciones. Su fin es ir reduciendo la prima al ritmo que los precios de la energía suben y los costes de producirla bajan, manteniendo así constante la tasa de retorno de la inversión.
La llegada de la paridad
La meta final a lograr es llegar a una situación en la que ese apoyo estatal a la producción de energías renovables no sea necesario. En algunos lugares del mundo ya se da esta situación de paridad, pero solamente durante las horas de picos de demanda y no a cualquier hora y lugar. El precio de la energía de fuentes convencionales viene experimentando un progresivo aumento, mientras que el de las renovables, baja poco a poco. En esta situación, algunos expertos vaticinan que la situación de paridad general es factible alcanzarla a partir de 2015.
Otros analistas, plantean un escenario de 25 años de vida útil de los paneles, y un 3% de aumento del precio de la energía convencional, en el que esos países lograrían la paridad en el plazo de 10 años. Por otra parte, el Departamento de Energía de EEUU aspira a alcanzar la paridad en 2015, y para ello, el precio de los paneles deberá ser 1 dollar/W. La asociación de la industria fotovoltaica británica prevé alcanzar la paridad en 2013.









